viernes, 8 de abril de 2011

A los diez años la vida es un cuento previsible, los malos son feos, infelices y terminan mal; los buenosson lindos, felices y comen perdices. También es un juego donde los hijos son muñecos o peluches, una juega a la mamá, a la ama de casa. Qué distinto cuando vemos que la vida no se ajusta a ese juego infantil. No, la vida es otra cosa. La diferencia entre malos y buenos es más sutil que una cara bonita y un final feliz; la verdadera lucha entre el bien y el mal ocurre cada día en nuestro interior. 
Uno crece y el juego se vuelve más serio. Aaaaaaaaay, quién pudiera vivir cantando como un chico, eternizar el juego, vivir por siempre en un cuento de hadas; quién pudiera ser por siempre chiquitita !!

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